Bengals no debe “dormirse en sus laureles”

Una de las narrativas más presentes desde que terminó la temporada anterior para Cincinnati es sin duda la extensión de contrato de Joe Burrow

Por Orson Ge

Cincinnati-Joe-Burrow-1000-750

Una de las narrativas más presentes desde que terminó la temporada anterior para el equipo de los Cincinnati Bengals, es sin duda la extensión de contrato de Joe Burrow, y aunque es un asunto que desde el dueño del equipo, Mike Brown, y el mismo jugador han insistido que no se adelantará nada hasta que se tenga el arreglo oficial, las especulaciones han girado alrededor de todos los posibles aspectos del potencial contrato, como lo son: el monto, la duración, y hasta si debe tasarse de acuerdo al tope salarial vigente de cada temporada.

Algunas semanas atrás, se dio a conocer el contrato que Los Angeles Chargers le otorgaron a su mariscal, Justin Herbert, convirtiéndolo, por lo menos provisionalmente, en el jugador mejor pagado de la liga, promediando un poco más de 52 millones de dólares por año, poniendo la mesa para que los Bengals, que tradicionalmente han sabido pagar a sus quarterbacks estrella, hicieran lo propio y convirtieran a Burrow en el nuevo millonario más acaudalado de la liga.

Sin embargo, a casi un mes de que el equipo angelino hiciera su anuncio de marquesina, el silencio en el feudo felino prevalece, y a medida que se acerca la semana uno de la temporada regular, la expectativa, y el nerviosismo para algunos, va in crecendo.

Pocos pueden dudar que el equipo de Cincinnati considere siquiera arriesgar la posibilidad de retener a su mariscal mientras esté en la mejor forma de su carrera. Sin embargo la dilación en hacer el anuncio, a medida que se acerca el inicio de la temporada, puede ir complicando el proceso de término de negociación si es que este no se ha dado aún.

Un cálculo natural, sin embargo a todas luces especulativo, es pensar que, como lo dijimos hace unas semanas, los contratos pendientes, especialmente el del receptor Tee Higgins, sean la última pieza en el rompecabezas para dar paso a la cifra definitiva que percibirá Burrow, sin que esto signifique que la participación de alguno de los dos esté en riesgo para la próxima temporada, pero sí arrancando una cuenta regresiva un poco innecesaria contra los calendarios reglamentarios de la liga para cierto tipo de operaciones, como lo son extensiones, etiquetas de franquicia y demás.

Si bien no es imposible que los equipos lleguen a un acuerdo y extiendan a un jugador durante la temporada regular, este tipo de operaciones son regularmente escasas, sencillamente porque requiere la interacción de equipo, agente, y atleta, situación complicada -mas no imposible- dada que el enfoque principal de dos de estas tres partes es sacar adelante al equipo para lograr el mejor balance de ganados y perdidos posible de cara a la postemporada, momento que sí enciende los focos anaranjados para jugadores que no tienen asegurada su situación contractual para el siguiente año.

No parece que los Bengals vayan a entrar a este terreno, aún le quedan algunas semanas para sacudirse esa presión de encima, presión que por lo menos en apariencia, sólo viene de la afición, ya que el resto de los involucrados luce tranquilo al respecto, sin embargo, no deberán, como se dice comúnmente, “dormirse en sus laureles”.

Estamos a escasas dos semanas de que la temporada regular dé inicio; lo más probable es que para ese jueves siete de septiembre, toda esta especulación haya llegado a su fin. Sin embargo, de no ser así, vendrá el nerviosismo en más de uno dentro de la WHODEY NATION, que preferiría ver asegurada la permanencia de la joya de la corona en el equipo.

@Orsonjpg

CONTENIDO RELACIONADO

El equipo de Zac Taylor estaba casi descartado al darse a conocer la magnitud de la lesión de su QB titular, sin embargo, aún sigue luchando
El entrenador en jefe de los Bengals deberá echar mano de un mariscal con poca experiencia, sí, pero que también estará rodeado de talentos probados
Mientras lo más notorio del juego en el que Bengals derrotaron a los 49ers en su propia casa, hay otra historia que podría estar pasando desapercibida