El Jimmy Lozano… tricolor, gris o bien oscuro

Jimmy Lozano es un entrenador perfeccionista. Pero en realidad: ¿Que ofrece de diferente a la selección? lo analiza Armando Navarro

Por Armando Navarro

Futbol Mexico Jimmy Lozano 1000-750

El Futbol Nuestro de Cada Día

Antiguamente, al encargado de preparar y dirigir un equipo de futbol se le llamaba simplemente entrenador; pero hoy, con las exigencias propias de un deporte que se ha ido sofisticando cada vez más, se le denomina rimbombantemente director técnico o DT por sus siglas.

Para ser entrenador no se necesitaba o se exigía un título como tal, en muchas ocasiones bastaba simplemente con haber tenido alguna experiencia como jugador destacado, para desempeñar la tarea, lo que con frecuencia se convertía en fracaso.

Con la sofisticación antes mencionada, la exigencia para quien se encargaba de la preparación de un equipo de futbol se fue haciendo mayor y por ende las credenciales requeridas; evidentemente ser un simple entrenador hoy ya no es suficiente.

En la actualidad el trabajo de entrenador o, mejor dicho, director técnico de futbol, no es nada fácil, pues no solo debe cumplir una serie de requisitos académicos para obtener el título como tal, y además emitido por una institución reconocida; sino que también debe tener ciertas cualidades que van más allá de un diploma, como liderazgo, empatía, constancia, ética y trabajo en equipo.

Yo me atrevería a decir que, aún reuniendo todos los requisitos anteriores, no hay garantía de que un técnico sea exitoso, pues la chamba no es para personalidades grises, es necesario tener un fuerte temperamento y también gran carisma, sin olvidar ser un gran sicólogo, pues el manejo grupal no es nada sencillo.

El trabajo de estratega de un club es bien diferente del de un adiestrador nacional; no es lo mismo trabajar cotidianamente con un grupo de jugadores, como se hace con un club de futbol, que hacerlo con una selección, en la que, aún con la ventaja de escoger los jugadores, no se tiene la cotidianeidad del trabajo casi diario de cada semana, son dinámicas muy diferentes, y no a todos los técnicos les agrada o no todos se ajustan al perfil de instructor nacional.

Aunque dirigir a la selección de un país es una distinción más que un simple trabajo, no todos los adiestradores gustan de su dinámica, por algo muchos de los mejores técnicos de la actualidad: como Guardiola, Mourinho, Klopp o Ancelotti, nunca han dirigido una selección, y seguro que han tenido ofertas, pero no han aceptado, por algo será.

Usted se preguntará a que va todo lo anterior, pues le digo que es ha propósito de la confirmación de Jaime Lozano Espín como director técnico del tricolor mexicano, sobre todo después del sufrido y gris empate obtenido este sábado ante Australia.

“El Jimmy”, como se le conoce en el ambiente futbolístico azteca, a este técnico mexicano, tiene un buen historial como jugador, campeón tres veces con Pumas, convocado frecuentemente a la selección azteca, con la que participó en varios torneos y numerosos juegos amistosos; pero lo importante es analizar su labor como técnico, para encontrar que puede ofrecer a la sección nacional mexicana.

Recibió la oportunidad de dirigir al Querétaro en enero del 2017, tras el despido de Víctor Vucetich, de quien era auxiliar, antes había sido técnico de sus divisiones menores; ahí logra el título de la Súper Copa de México a mediados de año, pero fue despedido unos meses después por malos resultados, dejando a los queretanos penúltimos de la tabla porcentual.

A pesar de eso, llega a la dirección técnica de la selección sub veintitrés de México, con la que logra la medalla de bronce en los Panamericanos de Lima 2019 y la Olimpiada de Tokio 2020, jugada en 2021 por la pandemia; lo que le valió su segunda oportunidad de dirigir un cuadro de primera división, el Necaxa en el 2022.

Ahí su estancia fue de solo un par de torneos, en los que logró clasificar al repechaje; pero en ambas ocasiones fue eliminado a las primeras de cambio; en el año que estuvo Lozano al frente, los rayos, disputaron 31 partidos, consiguiendo once victorias, seis empates y 14 derrotas, en las que marcaron 36 anotaciones y recibieron 41 pepinos; actuación que se debe considerar mediocre tirando a mala.

A Jaime Lozano le ha ido bien a secas como mentor de selecciones menores; pero cuando ha tenido la dirección de planteles con jugadores ya hechos, como lo es un conjunto de primera división, su cosecha ha sido muy discreta, en el mejor de los casos sus equipos han sido de media tabla.

Su palmarés nos habla pues, de un técnico con experiencia corta, que no le ha ido bien con clubes, y que tiene sus mejores logros con selecciones menores; aunque tampoco son nada del otro mundo.

Tal vez le acomode mejor la dinámica de selección, aunque no es lo mismo una sub veintitrés que la mayor, los jugadores mayores son de otro perfil y más difíciles de manejar, muchos se creen grandes estrellas y sus ínfulas le quitan tersura a la relación técnico-jugador y tranquilamente le tienden la cama al que sea.

Aquí es donde entra la personalidad, el carácter, que también debe ir acompañado de un historial rico en logros y que ponga al seleccionador por encima de sus dirigidos; no creo que “el Jimmy”, comenzando con su apodo, responda patentemente a estos atributos.

Jaime conoce bien el futbol mexicano, en él se ha desarrollado, pero esto tampoco parece suficiente en un medio donde han fracasado tipos de muy reconocida trayectoria.

No lo conozco personalmente, algún excompañero suyo lo describe como un obsesionado perfeccionista y trabajador incansable; atributos que son muy positivos, pero que no nos hablan de un técnico distinto, de alguien que le cambie de verdad la cara al tricolor.

 Antes al contrario, por sus declaraciones en entrevistas, las actitudes que asume en el banquillo; pero sobre todo por el futbol mostrado hasta el momento por el TRI bajo su gestión, jugando a lo mismo que técnicos anteriores, sin intentar algo diferente, algún revulsivo, algo que nos dé muestras de que con él llega un cambio radical a la selección azteca; nos encontramos con hombre de personalidad opaca, sin impacto, muy plana; es más, sus declaraciones tras el gris juego ofrecido ante Australia, no son otra cosa que pan de lo mismo, el mismo y trillado discurso de siempre, en el que abundan las justificaciones pero escasean las soluciones.

En pocas palabras, Jaime Lozano no ofrece nada nuevo, ni parece tener los merecimientos suficientes para estar en el banquillo nacional, pero nuestro futbol es muy bizarro, y más las decisiones de los hombres de pantalón largo; ojalá me equivoque, todos merecemos el beneficio de la duda, pero creo que debemos prepararnos, para lo mismo de siempre en este futbol nuestro de cada día.

                                                           e-mail: anavarrolopez@aol.com           

CONTENIDO RELACIONADO

La novela de Kylian Mbappé y su llegada al Real Madrid parece no tener final, si bien no se agregan muchos capítulos nuevos