Ofensiva en Serie – Errores de arbitraje

La regla de protección al pasador vuelve a ponerse en la mira con decisiones arbitrales muy cuestionables, explica Raúl Allegre

Por Especialistas del Deporte

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Se le llegó a conocer como la regla de Anthony Barr.

En la semana 6 de la temporada 2017, en el partido entre Green Bay y Minnesota a la mitad del primer cuarto, Aaron Rodgers salió en una “fuga de QB” (bootleg) hacia su derecha y lanzó un pase a Martellus Bennett, su ala cerrada que fue incompleto. Al momento de lanzar, Barr presionó a Rodgers llegando un momento tarde y procedió a caerle encima con todo el peso de su cuerpo fracturando la clavícula del QB.

La siguiente temporada la NFL, en un esfuerzo por proteger a los QBs cuando están vulnerables a la hora de lanzar, enfatizó que si un jugador defensivo tacklea al QB con todo el peso de su cuerpo, será castigado con “rudeza al pasador”.

Las siguientes dos temporadas fueron muy estrictos aplicando la regla. Los jugadores de la defensiva aprendieron a desplazar su cuerpo a un lado a la hora de pegarle al QB, y poco a poco esa regla quedó en el olvido.

Hasta la semana 5 de la presente temporada.

Hubo un par de jugadas que causaron mucha polémica. La primera se dio en el último cuarto del juego entre Atlanta y Tampa Bay.

Los Falcons perdían 0-21 al 06:09 del tercer cuarto, pero anotaron en un par de ocasiones y consiguieron una conversión de dos puntos para acercarse 15-21.

Faltando 03:03 en 3ª y 4, Grady Jarrett capturó LIMPIAMENTE Brady, esforzándose para que su cuerpo cayera a un lado de él y no encima, pero el referí, Jerome Boger, quizás el peor referí de la NFL, marcó rudeza al pasador y Tampa Bay pudo cerrar el partido.

Boger le ROBÓ a Atlanta la oportunidad de ganar el encuentro.

Hubo una decisión similar en el MNF entre LVR y Kansas City.

En el 01:13 del segundo cuarto, en 3ª y 8, Chris Jones penetró por el centro y le llegó a Derek Carr, robándole primero el balón, y luego capturándolo.

En tiempo real, pareció que Jones le había caído con todo su peso a Carr. Jones fue el mismo que en una jugada similar en la semana 1 de la temporada 2019, le fracturó la clavícula a Nick Foles de Jacksonville. En esa ocasión no se cobró castigo.

Carl Cheffers, el referí en el MNF, declaró que Jones había caído con todo su peso sobre Carr. La repetición, en cámara lenta, indica que Jones usó su brazo izquierdo para amortiguar la caída.

Andy Reid no pudo desafiar la decisión porque faltaban menos de 02:00 en el primer tiempo. Rudeza al pasador no es una falta que se pueda desafiar, pero un “fumble” sí.

La explicación fue que el fumble sucedió durante toda la jugada, no antes de la captura, lo cual es incorrecto de acuerdo a la repetición, y por eso la ofensiva retuvo la posesión del balón. La oficina de la NFL en Nueva York no intervino, pero debió haberlo hecho. Al final, ganó Kansas City, pero fueron dos errores crasos del arbitraje que la liga debe solucionar.

La NFL debe hacer todo lo posible para evitar la subjetividad en las decisiones. Rudeza al pasador no es una falta revisable, pero debería serlo.

Parece ser que los “analytics” seguirán siendo el recurso de entrenadores, principalmente jóvenes, para la toma de decisiones. En esta jornada fueron la razón de las derrotas de Raiders en MNF, de Cincinnati ante Baltimore, en SNF y fácilmente pudo ser la causa de un descalabro para LAC en su juego contra Cleveland.  

En el MNF, Josh McDaniels optó por ir por dos puntos después de que su equipo anotó TD faltando 04:34. Con Daniel Carlson, el punto extra es prácticamente automático.

Josh Jacobs fue frenado centímetros antes de la zona de gol. La defensiva de Raiders forzó un despeje y le dio a su equipo una última oportunidad, pero en 4ª y 1, desde su propia yarda 46, Hunter Renfrow y Davante Adams chocaron buscando un pase de Carr. Raiders perdieron 29-30.

Contra Baltimore, Zac Taylor, quien se la jugó sin éxito en 4ª oportunidad en su propio territorio en su primera serie ofensiva en el Super Bowl, decidió hacerlo en 4ª y gol desde la yarda 2, en el 02:48 del tercer cuarto cuando perdían 10-13. La jugada fue un “pase de pala” (shovel pass), que nunca tuvo posibilidades.

En un partido divisional, en el cual las defensivas estaban dominando, los puntos son sumamente valiosos. Los Bengals perdieron 17-19.

Brandon Staley sigue siendo Brandon Staley.

Los Chargers ganaban 30-28, en un partido en donde las ofensivas terrestres marcaron la pauta.

Faltaban 01:14, y Cleveland no tenía tiempos fuera, cuando LAC tuvo 4ª y 1 desde su PROPIA yarda 46. Staley buscó el 1º y 10. El pase de Justin Herbert a Mike Williams fue incompleto.

Cleveland tuvo la oportunidad de ganar el partido con un gol de campo de Cade York que salió desviado a la derecha.

Una patada de despeje, habría hecho sumamente difícil para Cleveland el llegar a distancia del gol de campo. Staley, como es su costumbre, defendió su decisión. Tuvo suerte esta vez. La temporada pasada su terquedad le costó la calificación a su equipo. Esta actitud le podría costar la credibilidad en el vestidor, por más que él y sus jugadores declaren lo contrario.

Los dos equipos que llegaron al Super Bowl tienen marca 2-3.

Cincinnati ha estado en posición de haber ganado todos sus partidos.

No es el caso de LAR quienes fueron dominados por Buffalo en el partido inaugural, por San Francisco en la semana 4, y por Dallas la semana pasada.

Había anticipado que la ofensiva no estaría al nivel de 2021, principalmente por las ausencias de Andrew Whitwork por retiro, y de Austin Corbett quien salió en la agencia libre.

Joe Noteboom tomó el lugar de Whitworth y ha sido aceptable, pero lejos del nivel de Whit. Ha permitido cinco capturas y múltiples presiones.

Esperaban que Logan Bruss, su 3ª selección, fuera el guardia derecho. Perdió la batalla por el puesto con Coleman Shelton, y ahora ambos están en la reserva de lesionados (IR).

Alaric Jackson, un agente libre firmado en 2021, es el titular.

Jeremiah Kolone, un agente libre que llegó en 2018, es el tercer centro que usan después de Brian Allen y Shelton. El centro de esa línea ofensiva ha sido una coladera y ahora Matt Stafford es el QB más asediado con 21 capturas y 45 golpes. Ha sido brutal el castigo que ha recibido.

Sean McVay tampoco ha ayudado modificando su esquema ni su estilo de juego.

Lanzan el 67% de sus jugadas y cuando acarrean, la producción es anémica promediando 62.4 yds por partidos y 3.2 yds por acarreo.

Desde los playoffs, en particular el SB, el ataque terrestre ha sido ineficiente.

En 2018, con Todd Gurley, era el eje del sistema ofensivo. Ahora es una formalidad. Prácticamente corren por cumplir, sin tener gran convicción. Cooper Kupp es un extraordinario jugador, pero Stafford no busca otras opciones además de él y Tyler Higbee.

Stafford les ha lanzado el 61% de sus pases. Defensivamente pesa la ausencia de Von Miller. Tienen sólo 10 captura y 20 presiones. Bobby Wagner ha consolidado la parte media de la defensiva, pero no es el mismo jugador que fue en Seattle. Defensivamente van a salir adelante, pero no se ve una solución a los problemas ofensivos, dado el nivel de talento en la línea.

Hace años que el área metropolitana de NY no veía a sus dos equipos con marca ganadora, pero tanto los Gigantes como los Jets han sido gratas sorpresas esta temporada.

Los Gigantes perdían 10-20 al terminar el primer tiempo de su juego contra Green Bay. Respondieron blanqueando a la ofensiva de Aaron Rodgers en la segunda mitad.

Green Bay recibió dos puntos al final del partido con un safety intencional.

Brian Daboll le ha inculcado una cultura ganadora al equipo. Creen que pueden ganar cada partido y fuera de un mal último cuarto contra Dallas, han jugado a la altura.

Respecto a Green Bay, su defensiva, repleta de talento, ha sido una decepción esta temporada. Joe Barry está baja presión con justificada razón. También es altamente cuestionable la selección de jugadas al final del juego cuando necesitaban una yarda para mantener las posibilidades de empatar el encuentro.

En lugar de correr con AJ Dillon o Aaron Jones, Rodgers lanzó dos pases, a jugadores perfectamente marcados, que fueron desviados.

Los Jets dominaron de principio a fin a un diezmado Miami que perdió a su segundo QB, Teddy Bridgewater, en la primera jugada ofensiva que tuvieron.

Skylar Thompson jugó aceptablemente en su relevo, pero no fue eficaz. Breece Hall se está estableciendo como serio candidato a novato del año, y Zach Wilson está tomando confianza.

Para Miami, del lado positivo vieron a Raheem Mostert superar 100 yardas por tierra promediando 5.4 yds por acarreo. Miami no había podido correr bien en sus primeros cuatro partidos. Ahora lo hicieron por necesidad y eso le podría dar otra dimensión a su ofensiva.

Finalmente, la NFL y la NFLPA sacaron un comunicado de prensa en el cual declararon que la investigación de la situación de Tua Tagovailoa indicó que el protocolo de conmoción se siguió al pie de la letra, y que la falta de motricidad de Tua en el partido contra Buffalo fueron resultado de un problema en la espalda y el tobillo y que nunca mostró señales de conmoción.

Modificaron el protocolo añadiendo el término ataxia, que define a una irregularidad de las funciones del sistema nervioso. Para aun ataxia, habría sido descartada en la situación de Tua porque insisten que su falta de movilidad no era de origen neurológico.

 Respetuosamente para ambas entidades, esta conclusión no es más que BASURA, para eximirse de culpabilidad.

Tua, como el reporte claramente indica, se llevó las manos a la CABEZA, no a la espalda o el tobillo, después de caer al suelo. Si quieren aceptar la conclusión, adelante, pero serán responsables de la siguiente lesión seria a un jugador.

¡¡Hasta la próxima!!

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