Ofensiva en Serie – Tope Salarial

Era 2008 y Raúl Allegre analizaba el Tope Salarial y qué provocaría: el principio del final de la NFL como la liga más rentable, poderosa y popular

Por Raúl Allegre

NFL MIke Webster 1000-750

Esta semana Raúl Allegre nos regresa al año de 2008 y habla de lo que ocurría en la reunión de dueños de la NFL y los cambios que planeaban en el tope salarial. Revive esos momentos de la NFL en EL ARCHIVO de la OFENSIVA EN SERIE

La noticia más impactante de las recientes reuniones de dueños en la ciudad de Atlanta esta semana fue el voto unánime de los mismos para dejar el acuerdo laboral colectivo que firmaran con la asociación de jugadores de la NFL firmado apenas en marzo de 2006. Como ya es del dominio común de aquellos que siguen a la NFL de cerca, esto significa que a partir de la temporada 2010, se jugaría una temporada sin tope salarial.

¿Cuál sería el impacto de una temporada de sin límite de nómina? Simple y sencillamente el principio del final de la NFL como la liga más rentable, poderosa y popular en el mundo del deporte. Parece exagerada la conclusión, pero sólo hay que analizar las consecuencias:

Los equipos con más recursos aprovecharían para armarse hasta los dientes acabando así con la paridad tan buscada por Pete Rozelle, desarrollada por Paul Tagliabue y aprovechada por Roger Goodell. La razón del éxito de la NFL como liga competitiva ha sido el reparto equitativo de utilidades entre los dueños para evitar precisamente excesos de parte de equipos pudientes.

Este ha sido el cimiento sobre el cual floreció la liga a nivel económico y popular, y ya no existiría. Los dueños todavía podrían repartir utilidades equitativamente, pero como explicaré más adelante, los equipos con recursos prevalecerían sobre aquellos pertencientes a mercades pequeños

. Dudo que una vez que los jugadores experimenten lo que es el tener una temporada sin tope salarial, vuelvan a acceder el tenerlo. Hay ciertas restricciones que limitarían el número de agentes libres durante esa temporada. Por ejemplo, serían sólo agentes libres aquéllos que tienen seis temporadas acreditadas. Además los equipos podrían designar a un jugador “franquicia” y un jugador de “transición”. Bajo el sistema actual sólo pueden designar uno u otro.

Una temporada sin límite de nómina haría muy difícil, si no es que prácticamente imposible, el que se firmara otro acuerdo laboral. Esto llevaría a otra huelga de jugadores. Los dueños ya declararon que continuarían los partidos, posiblemente usando esquiroles, como lo hicieron en 1987. Primero que nada, tal decisión bajaría la calidad de los partidos y las cadenas de televisión podrían exigir un reembolso sobre los derechos que pagan y que son caros.

Los jugadores, ya en huelga, podrían decertificarse como sindicato. Sin un acuerdo laboral colectivo negociado por la asociación, el draft desaparecería y cada jugador universitario podría negociar con cualquier equipo, de la misma manera que lo hace un egresado de una facultad que busca trabajo. Lo mismo pasaría con cualquier jugador veterano sin importar el número de temporadas que tuviera en la liga.

¿Quién tiene la razón? Aquí, a diferencia de lo que digan los dueños, nadie está perdiendo dinero. Están ganando menos de lo que pudieran, pero no están perdiendo. Vamos a ver los números. El límite de nómina el año próximo será de $116.7M por equipo. Multiplicado por 32 da un total de $3,734 millones de dólares. El porcentaje que le corresponde a los jugadores en 2008 es de 57.5% por lo que el total de los ingresos que se van a repartir es de $6,494.6 millones de dólares.

A los dueños les corresponde 42.5%, o $2,760.2 millones de dólares. Si se repartiera entre 32 serían $86.25 millones de dólares por equipo exentos de nómina de jugadores. Dije “si se repartiera”. Esto es lo que mencioné habría que explicar hace unas líneas. Aquí es en donde se vuelve un poco complicada la situación.

Primero hay que definir los ingresos totales de la NFL. La NFL genera ingresos principalmente de 5 fuentes: 1) contratos de televisión; 2) taquilla; 3) patrocinios nacionales y locales; 4) concesiones en los estadios y 5) merchandising. Los dueños se reparten equitativamente los ingresos de televisión, patrocionios nacionales y merchandising. La taquilla se divide en 60% para el equipo local y 40% para el visitante. Los patrocinios locales son 100% para el equipo que los genera.

Esta es la razón por la que equipos en mercados chicos están en desventaja y NUNCA podrían competir por jugadores si se perdiera el acuerdo laboral colectivo. De hecho, hoy en día los equipos “grandes” tienen más recursos para gastar en aquello que no cuenta para el tope salarial.

Me refiero a contratar más y mejores entrenadores. Armar un grupo de scouts más grande y completo. Esto es ya una gran ventaja competitiva que eventualmente se refleja en el terreno de juego, pero que puede ser contrarrestada por una organización eficiente como las que existen en Indianápolis y en San Diego.

¿Por qué los dueños de equipos “chicos” nunca estuvieron conformes con el acuerdo laboral vigente? Obviamente porque se redujeron sus ingresos.

Hay que hacer un poco de historia.

Antes de 2006, la “polla” que se repartía con los jugadores incluía solamente derechos de televisión, taquilla y ciertos aspectos de merchandising, aquéllos que incluían a dos o más jugadores, sobre todo juegos como Madden de EA Sports, y otros para Nintendo, X-Box, Play Station, Game Cube y otros.

A eso ingresos el acuerdo anterior los llamaba en Inglés: “Defined Gross Revenue”. El porcentaje que se pagaba a los jugadores no incluía ingresos de mercancía, que son enormes, publicidad nacional ni local, ni concesiones.

Al negociar el siguiente acuerdo, Gene Upshaw exigió que TODOS los ingresos relacionados al futbol Americano de la NFL se incluyeran en la cantidad a repartir (la “polla”). Si leyeron los artículos que salieron esta semana, los dueños se quejaban de que el porcentaje que ganaban los jugadores del 60%, el cual redondearon del 57.5% que pagarán en 2008 y 2009, y el 58% de 2010 a 2011, y que indica el acuerdo, era muy alto.

De hecho, en el contrato anterior, en 2005, los jugadores recibían el 65.5% y en 2006, el 64%, pero de una cantidad menos grande que no incluía todos los ingresos posibles. Eso fue como el nuevo acuerdo redujo los ingresos de los equipos en general. Los equipos “grandes” se vieron menos afectados por su mayor capacidad para generar recursos.

¿Por qué los dueños de equipos “grandes” cambiaron de opinión recientemente y apoyaron la postura de los equipos “chicos”? Hay dos razones principales. La primera era porque aportan un porcentaje mucho mayor a la cantidad por repartir que los equipos “chicos”. La segunda es porque ven que Gene Upshaw a perdido poder y popularidad.

En el último año ha crecido un movimiento de ex-jugadores, y yo soy parte de el, recriminándole a Upshaw lo bajo de las pensiones de retiro y el sistema actual para calificar para descapacitación.

Miembros del Salón de la Fama como Mike Ditka, Herb Adderley, John Hanna y muchos otros reciben cantidades paupérrimas de pensión y a muchos jugadores se les han negado pagos por descapacitación, siendo el caso más famoso el de Mike Webster, antiguo centro de los equipos gloriosos de Pittsburgh de los 70s.

Webster murió abandonado y en la quiebra al negársele beneficios por discapacitación. Recientemente su familia ganó una demanda en contra de la asociación de jugadores y de la NFL. Respecto a las pensiones, para que se den una idea, un jugador de la NFL con diez años acreditados y retirado antes de 1993, recibe $25,000 al año a partir de los 65 años. Un jugador de beisbol en la misma situación percibe más de $140,000, vaya discrepancia.

Upshaw declaró hace un año “que su salario lo pagaban los jugadores presentes y que ÉL no representaba a los retirados”. Esto a pesar de que el lema de la asociación es “Para servir a los jugadores del pasado, presente y el futuro”.

La opinión pública está en su contra por no buscar que se incremente esta pensión. Se están dando pasos pequeños para mejorar el sistema de beneficios de descapacitación, pero de manera muy lenta y burocrática. También hay un movimiento entre ciertos jugadores representantes de equipos que no están de acuerdo con los $7 millones de dólares del salario de Upshaw y la manera como ha tratado a los retirados. Esta situación, convenció a los dueños de equipos “grandes” de que era el momento oportuno para buscar un acuerdo más favorable ante una asociación con problemas internos.

¿Qué va a pasar? ¿Quién tiene la razón? ¿Merecen los jugadores lo que se les paga? ¿Es mejor la NFL con tope salarial más alto? ¿No es contradictorio que en la misma semana que los dueños anuncian que pierden dinero Atlanta firma a Matt Ryan por un contrato record, o los salarios exagerados que se pagaron durante la agencia libre?

Ambos lados deben de poner de su parte. Los dueños dejando de quejarse y aceptar que el sistema actual es lo suficientemente remunerativo, y los jugadores aceptando por ejemplo un límite de salarios para novatos como el que tiene la NBA.

Este tema todavía tiene mucho que dar, pero de por sí ya me extendí.

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