Ofensiva en Serie / Tormenta en Puerta

La negativa de algunos jugadores de vacunarse contra la COVID-19 provocará polémica, comentá Raúl Allegre en su OFENSIVA EN SERIE

Por Raúl Allegre

ORCHARD PARK, NY - JUNE 02: Cole Beasley #11 of the Buffalo Bills during OTA workouts at Highmark Stadium on June 2, 2021 in Orchard Park, New York. (Photo by Timothy T Ludwig/Getty Images)

Se avecina otra tormenta. Cuando parecía que dejábamos atrás la pesadilla que fue vivir con los grilletes de la cuarentena forzada por la pandemia de COVID-19, una nueva ola de contagios abre la posibilidad de regresar a los protocolos estrictos que se vivieron en 2020.

El 2 de julio fue la fecha límite para que jugadores de la NFL optaran por no jugar, postergando un año sus contratos actuales. Nadie lo hizo. Se esperaba una temporada 2021 más cerca de la normalidad, pero cepas del virus están provocando una nueva ola de contagios globalmente.

Los equipos de la NFL están tomando medidas respecto a la vacunación del personal, siendo obligatorio inmunizarse para el grupo de apoyo, entrenadores, trainers, utileros, directivos, y miembros de relaciones públicas. Integrantes de los medios de comunicación sólo tendrán acceso a instalaciones si están completamente vacunados, es decir, que hayan recibido las dosis necesarias que requiera una vacuna.

Una opción personal la vacunación

En el caso de los jugadores, vacunarse es una opción personal y muchos han comentado públicamente que no lo harán. Cole Beasley, receptor de Buffalo, ha sido el más enfático en sus declaraciones: “Soy Cole Beasley y no estoy vacunado. Voy a salir y hacer lo que hago. Estaré afuera. Si te asusta eso, aléjate de mí, o vacúnate. Punto. Puedo morir de COVID, pero prefiero morir viviendo”. No es el único.

La meta de la NFL es que los equipos lleguen a un índice de vacunación del 85% y varios lo han logrado, pero hay otros equipos que no han alcanzado siquiera el 50%. 29 equipos empezarán campamentos completos de pretemporada el 27 de julio. Dado que hay vacunas que requieren dos dosis, la fecha para recibir la primera era el 27 de junio. Jugadores todavía pueden vacunarse cuando se reporten pero tendrían que seguir los protocolos instituidos el año pasado mientras esperan. Esos mismos protocolos se aplicarán a aquellos jugadores que rehúsen vacunarse.

¿Qué implicaciones podría haber? Muchas.

Las medidas que tomó la NFL en 2020 fueran intensas y exhaustivas. La mayoría de los equipos las siguieron, pero hubo algunos que no, y sufrieron consecuencias.

Recordarán los brotes en Tennessee y Baltimore que se llevaron “entre las patas” a los Acereros de Pittsburgh. Tennessee y Pittsburgh tuvieron que aplazar su partido de la semana cuatro, y ambos se vieron forzados a adelantar para esa fecha su semana de descanso. Pittsburgh tenía programada la suya para el 1 de noviembre. Un equipo con muchos veteranos se vio fatigado en el cierre de temporada y perdió cuatro de sus últimos cinco juegos.

Recordarán que Denver se quedó sin QBs para su partido contra Nueva Orleans porque Jeff Driskill se contagió y los otros QB, Drew Lock, Brett Rypien y Blake Bortles, no siguieron los protocolos de rigor, sana distancia y uso de tapabocas, durante juntas.

Denver solicitó que se pospusiera el partido, pero la NFL se negó aludiendo que sufrirían las consecuencias de no haber seguido sus reglas. Kendall Hinton, jugador del equipo de práctica, y quien había jugado de QB brevemente en el colegial, tuvo que asumir ese puesto contra la que terminó siendo la defensiva #4 de la NFL. Completó sólo 1 de 9 pases con dos intercepciones. Denver nunca tuvo posibilidades de ganar ese partido. Si la misma situación llegara a ocurrir esta temporada y un QB se contagia, pero los otros están vacunados, estarían disponibles para jugar.

No vacunarse podría ser causa de conflicto y dividir un vestidor. Michael Irvin recién declaró que jugadores que se niegan a vacunarse no se están comprometido a hacer todo lo posible por ganar.

Algunos jugadores de Buffalo se contagiaron en 2020, incluyendo Josh Norman, pero no hubo grandes consecuencias. ¿Qué pasaría si llegase a ser Josh Allen? El último reporte que encontré, del 16 de junio, indicaba que Allen no había decidido si vacunarse o no. ¿Cuál serían las consecuencias si llegara a faltar a uno o dos partidos por contagio? Lo mismo aplica a Beasley. ¿Cuál sería la reacción los jugadores vacunados? Buffalo es un serio contendiente para competir por el título de la AFC, pero sin Josh Allen sus posibilidades se reducen drásticamente.

La NFL, la NFLPA y los equipos, implementarán los mismos protocolos de 2020 a jugadores que no estén vacunados: pruebas diarias a las 06:00; uso de tapabocas y de monitores de rastreo dentro de las instalaciones; sana distancia durante juntas; acceso limitado al comedor y al cuarto de pesas; viaje a partidos en aviones diferentes; tendrán prohibido salir del hotel durante juegos de visitante; y no recibirán su salario si se contagian y faltan a partidos.

En pocas palabras, les están complicando la vida.

Está comprobado científicamente que las vacunas funcionan. No eliminan, pero reducen drásticamente, la posibilidad de contagio. El Dr. Antonio Faucci, la máxima autoridad en enfermedades contagiosas en los Estados Unidos, declaró que el 99.5% de las más de 600,000 personas que han fallecido de COVID-19 en su país NO estaban vacunadas.

Decidir no vacunarse no sólo afecta a la persona que se niega, afecta también a quienes están en contacto con ella. Es increíblemente egoísta tomar una decisión personal que pueda causar la muerte de personas inocentes. Esta ya no es una decisión deportiva, es una decisión de vida.

Se terminó el plazo para firmar

El 15 de julio fue la fecha límite para que equipos firmaran a largo plazo a jugadores franquicia que fueron designados en marzo.

Técnicamente hubo diez: Leonard Williams (NYG), Justin Simmons (Denver), Dak Prescott (Dallas), Taylor Moton (Carolina), Cam Robinson (Jags), Brandon Scherf (WFT), Chris Godwin (TB), Marcus Williams (NO), Marcus Maye (NYJ) y Allen Robinson (Chicago). El caso de Dak Prescott fue solamente un procedimiento mientras negociaban su contrato nuevo.

Además de Dak, Leonard Williams, Justin Simmons y Taylor Moton recibieron contratos.

Algunos tendrán que rendir en 2021 para ganarse un acuerdo a largo plazo.

Cam Robinson empezó bien su carrera en Jacksonville, pero una lesión seria en la rodilla en el segundo partido de 2018, lo dejó fuera y empezó el declive de los Jaguares. Habían empezado esa temporada 2-0, incluyendo una victoria contra Nueva Inglaterra el día que se lesionó Cam, quien tendrá que jugar a un nivel mejor del que ha tenido desde su retorno para lograr un contrato de varios años.

Brandon Scherf es de los mejores guardias en la NFL, pero ha sido propenso a lesionarse. Ha faltado a 16 partidos en las últimas tres temporadas. Es el segundo año que recibe la etiqueta. Podría recibir una tercera, pero es poco probable. Si demuestra durabilidad podría quedarse a largo plazo.

El caso de Godwin es diferente. Tampa Bay quisiera retenerlo, pero no tiene espacio en la nómina para ofrecerle un contrato a largo plazo.

Marcus Williams y la directiva de Nueva Orleans no llegaron a un acuerdo. Marcus jugará bajo la etiqueta y será el jugador de mayor impacto en la nómina con 10.6 MDD. Podría recibir una segunda etiqueta en 2022, y después un contrato a largo plazo, como fue el caso de Justin Simmons en Denver. Marcus apuesta a una buena temporada y a un mercado de agencia libre con más espacio en el límite de nómina.

Junto con Quinnen Williams y CJ Mosley, Maye es de los mejores jugadores defensivos de los Jets, y por mucho, el mejor jugador de la defensiva secundaria. Hubo reportes que la directiva le ofreció un contrato que promediaba entre 8-9 MDD por temporada, menos que los 10.6 MDD que recibirá como jugador franquicia. Lo rechazó.

Cleveland firmó a John Johnson por 33.75 MDD en tres años, y Denver a Simmons por 61 MDD en cuatro años. Esos acuerdos serían la referencia para determinar el valor de Maye quien tuvo una buena temporada en 2020. Recientemente, la directiva de los Jets se ha desprendido de excelentes jugadores que llegaron en el Draft, específicamente Leonard Williams y Jamal Adams. Maye podría ser el siguiente. No se puede ganar en la NFL cuando no retienes a tus mejores jugadores.

Finalmente, el caso que más me sorprende es el de Allen Robinson en Chicago. Es, sin lugar a dudas, el mejor jugador ofensivo que tienen. Después de un primer año mediocre en 2018, tuvo dos excelentes con un total de 200 recepciones, 2,397 yardas y 13 TDs, a pesar de no jugar con QBs de gran nivel.

Ryan Pace, el gerente general, está en la cuerda floja. La decisión de seleccionar a Mitchel Trubisky con la segunda global en 2017, sobre Patrick Mahomes y DeSahun Watson, quizás le costó a Chicago la oportunidad de llegar, y ganar, un Super Bowl.

Este año apostó por Justin Fields, pero será difícil para Fields destacar sin su mejor opción en el juego de pase. Chicago no tiene tanto espacio en la nómina, pero lo suficiente para ser creativos ahora que habían firmado a las dos selecciones más altas, Fields y Teven Jenkins.

Asumo que los aficionados de los Osos están tan sorprendidos, como yo, de que no aseguraron a Robinson. Veo posible también que estén hartos y frustrados de las decisiones de Pace.

¡Hasta la próxima!!

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