Joe Burrow y la última pieza del rompecabezas

Un suceso insólito privó a Bills de completar su calendario, cambiando los escenarios de playoffs, reflexiona ORSON GE

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Por ORSON GE

Una desgracia, un accidente, un insólito suceso en pleno campo de juego privó a dos equipos de completar su calendario de temporada regular en 2022, ya entrado enero y en plena víspera de playoffs.

Afortunadamente para Damar Hamlin, un nombre que todos escuchamos en los últimos días, el asunto no concluyó en tragedia; y mientras se escribe esta columna, él se encuentra ya recuperándose en Buffalo, NY.

Toda la liga se alegró mientras su salud iba mejorando hasta el punto en que volvió a abrir los ojos y desde ese momento, la Liga entera comenzó necesariamente a retomar poco a poco sus asuntos de rutina, sin hacer a un lado al defensivo de los Bills y su salud.

Desde el momento en que ese juego de lunes por la noche quedó suspendido, todos perdieron, no sólo los involucrados. En mayor o menor manera, todos sabíamos que ese partido no se iba a reanudar y se confirmó después con la propuesta del comisionado, misma que después fue avalada por los dueños, dejando a algunos equipos en situaciones igual de extraordinarias, con ajustes que cambiarían la dinámica de los playoffs como la conocemos.

Kansas posiblemente perdió la oportunidad de tener un juego de campeonato en casa, mientras que Bills y Bengals sepultaron sus aspiraciones por pelear por ese ansiado primer sembrado anticipadamente desde que Mahomes y compañía, en sábado, dejaron en la lona a los Raiders que no opusieron resistencia.

Sin embargo, los Bengals, a pesar de matemáticamente asegurar la división, aún tenían que evadir otra insólita decisión de la liga en esa resolución publicada el pasado jueves, que era ganar su último partido contra unos muy duros Baltimore Ravens y así evitar la necesidad de un “volado” para recibir un partido en casa.

De este modo, Cincinnati no realizó ningún tipo de publicación en redes, celebración de ningún tipo, o proclamación del campeonato de división obtenido sino hasta haber asegurado el resultado positivo del domingo pasado, tal vez en una intención de no celebrar designaciones ganadas en la mesa, tras haber perdido otras más en esa misma mesa.

Nunca sabremos que habría pasado ese lunes por la noche en la jungla, lo cierto es que tras una ofensiva por equipo, y la mitad de la segunda, se pudo intuir que Bengals pelearía por una mejor siembra, y que tanto material como matemáticamente existían las posibilidades de que Cincinnati obtuviera la victoria contra los únicos dos equipos que le superaron en la siembra de la Conferencia Americana, y eso necesariamente pintaría otro panorama para unos playoffs que serán sujetos a especulaciones si se llegaran a necesitar las reglas que la liga implementó “en las rodillas”.

Finalmente, los Bengals terminaron con una marca de 12-4; un récord que lo coloca al frente de su división y como sembrado número tres de la conferencia, situación que no iba a cambiar aún así hubieran perdido contra Ravens, a quienes además volverán a ver en ronda de comodines, sin embargo, a pesar de todo lo positivo que hay detrás de un buen récord, del liderato divisional y de finalmente no tener que recurrir a “inventos” para tener un partido de playoffs en casa, el recuento de los daños en Cincinnati aún es incompleto.

Y que no se entienda mal, es mucho mejor llegar a mediados de enero en estas condiciones, con aristas y bemoles, que ver la postemporada en casa, sin embargo, la afición felina recordará el 2022 como la temporada en la que se pudo tener todo, tras 18 semanas, y finalmente faltó la última pieza del rompecabezas.

Pero ese es el punto de vista de la afición, de quienes siguen a este equipo en las buenas, las malas y las peores. Este equipo está construido de una manera muy distinta a la de otras épocas en la franquicia, y es justamente la mentalidad de su mariscal, Joe Burrow, la que ha impreso una garra especial al equipo; esa misma que lo llevó al Super Tazón el año pasado, tomando por sorpresa a la liga entera.

Burrow jugaría en un callejón ciertamente, si esto fuera necesario, para mostrar el juego que aún tiene entre las manos, y con él todo el equipo entrará a postemporada dejando atrás lo hecho en la temporada regular y mirando cada partido como “ganar o morir”, tal y como pasó en 2021.

No será sencillo, por la calidad de los rivales a enfrentar, y ahora con un flanco derecho en la línea ofensiva en el que Max Scharping y Hakeem Adeniji tendrán que suplir con a dos de las contrataciones más sonadas para la línea ofensiva bengalí, el mayor de los problemas en la postemporada anterior, que son Alex Cappa y La’El Collins, respectivamente, y quienes quedaron fuera por lesión; el primero de manera definitiva, mientras que el guardia aún permanece en status indeterminado.

Ahora, a unos pocos días de que comience la época más emocionante de la temporada, a la afición le sigue faltando esa pieza del rompecabezas que quedó pendiente en temporada regular, ¿será capaz Joe Burrow y su avanzada de regresársela a sus fans?

Asegúrense de tener botana y bebida suficiente el próximo domingo por la noche, porque viene uno de los duelos más duros -y violentos- de los playoffs.       

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